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viernes, 3 de agosto de 2007

De por qué voy a matar a mi profesor...

Tristemente, todavía estamos en época de exámenes. Es más, esta mañana rendí el penúltimo. Una materia muy muy fea llamada "comportamiento del consumidor", que es básicamente un extraño híbrido entre psicología y marketing... un verdadero asco.


Tengo que admitir, en parte contra mi voluntad, que la única vez que me bocharon en un examen fue en febrero, precisamente en la materia en cuestión; así que hoy volví por la revancha con garrote, sable y cuchillo entre los dientes, dispuesta a dar batalla hasta las últimas consecuencias.

Cuando entro a hacer el escrito me encuentro con que era bastante fácil, por lo que terminé relativamente rápido. Cuando entregan las notas, me enteré que de un total de 30 preguntas tenía 26 correctas, lo cual constituye un buen indicio. Nadie acierta 26 de 30 usando solamente ta-te-ti... ALGO tenés que saber.

Cuando salgo me pongo a repasar. Por supuesto, no vaya a ser cosa de perder por confiada. Después de un buen rato, sale el profesor llamando a viva voz "Stigliano! Pase por favor..." y yo, con mi mejor cara de mártir, lo seguí.

Los primeros dos minutos de la conversación fueron algo como esto:

Profehijodemilputa: bueno, vamos a empezar con el proceso comunicacional, te parece?

Mumix: (a pleno! ese tema me lo re sé!) me parece bien...

Profehijodemilputa: bien, como ya sabrás el proceso comunicacional consta de (no lo tendría que decir yo a eso?)(...) y puede ser interferido por un fenómeno denominado ruido, (sí, yo le explico! yo le explico!) que se define como (...) (oh...!) y además, es alterado por diferentes fuentes, (le puedo explicar eso?) que pueden ser del emisor, del mensaje o del receptor; (mierda... eso yo lo sabía) y en el caso de las fuentes del mensaje tenemos que los factores que influyen (yo! yo! yooo!!) son (...) y que en la primera de ellas, figura las distintas cualidades que puede tener un mensaje (sí sí sí... puedo?), que son (...), una de ellas hace referencia al fomento del miedo y la inseguridad en los destinatarios, que es importante por distintas causas (entónces para qué me necesita ami?), como ser (...) y para medir su efectividad se tienen en cuenta cinco factores (mmm... sí, me parece haber visto eso...) que son (...); dentro de uno de esos factores se encuentra un gráfico (ehhh... sí, pero no me lo acuerdo bien), que representa tres etapas fundamentales del proceso (si usted lo dice...), la segunda de ellas se divide en cuatro sub-etapas (espere, me perdí...), y de esas cuatro, la tercera establece una clasificación en dos grupos distintos. ¿Me podés explicar esa clasificación?

Mumix: (ah?) Ehhhh... sí... ehhh... bueno, los mensajes... ehhh... se clasifican en... mmm...

...
Todo bien, no? Pero no le parece más importante que sepa todas esas cosas importantes que no me preguntó en lugar de una clasificación tan ínfima como esa?
En fin, todas las preguntas así. Una tras otra. La materia es larga, y si bien yo tengo buena memoria, sigue siendo limitada, finita.
Conclusión: me saqué un mugroso, mediocre, sucio y malmerecido siete. No es que tenga nada en contra de los sietes pero... ¿siete? Cuando lo asesine, cual zorro le voy a marcar el siete en el pecho... para que aprenda!!!

miércoles, 25 de julio de 2007

Santas Crisis de Edad, Batman!!

Algunos de ustedes sabrán (y otros no) que un día como hoy, 20 años atrás, nacía un tierno bebé que, desafortunadamente para muchos, con el tiempo se convertiría en la autora de este blog. En fin gente, que hoy es mi cumpleaños y qué mejor manera de celebrarlo que con un artículo en mi pobre y viejo blog sobre las crisis de edad.
Esta mañana me despertaron con un (típica pregunta estúpida de madre) "qué se siente tener 20 años?" ... estaba por contestar con el típico "igual que 19" cuando me di cuenta de que no era cierto. No me siento igual que a los 19, ni a los 18, ni a los 17. "Me siento vieja" le dije. Por supuesto, se rió y no le dio importancia. Claro, para una persona de 50, 20 no es nada. Pero para una persona de 19, 20 es mucho. Los principios de décadas son ideales para estas crisis: y la última vez que yo cumplí uno tenía 10 años, ni punto de comparación posible.
Por más tonto que les suene, nunca tuve 20 años y la sola idea me asusta. La próxima vez que cumpla una década voy a tener 30. ¡¡¡30!!! ¿Son concientes de todas las cosas que pasan en la vida de una persona entre los 20 y los 30 años? Me tengo que recibir, conseguir un trabajo estable, conseguirme mi propio techo, un novio de verdad (para más detalles sobre este punto, remitirse a mi otro blog), hay gente que a los 30 ya es casada y con hijos!!!! Se supone que tengo que lograr todo eso a partir de uno, dos, tres, ya!!!
Es como si de pronto a la vida le hubieran puesto play y, ¡mierda! ¿ya tengo que empezar a bailar? Todavía no me sé bien la coreografía...
En fin, que creo que voy a seguir el consejo que, durante estos 20 largos años, muchos me han dado y voy a empezar a ver a un psicologo... (no lo digo en serio, si hago terapia se quedan sin blog).

domingo, 10 de junio de 2007

Incompetencias Tecnológicas (Parte II)

El otro día hacía gala de mi ocupadísima vida y me senté a la tarde a ver tele. Mediante una escena media extraña tras la cual me vi tironeando de un almohadón con mi perra (no pregunten) la muy queridísma pisó el control remoto y apretó una serie de botones extraños que culminaron en un colapso total del pobre aparato (el televisor, no la perra). Al encontrarme incapacitada de seguir viendo el entretenido programa del cual disfrutaba (Gilmore Girls, para los curiosos), me dispuse a arreglar la situación, con tan poco éxito como el que obtuve tratando de sacarle el almohadón a la perra.
...
Y me puse a pensar (sí, yo pienso en esas situaciones)... ¿alguno se ha puesto a ver cuántos botones al pedo tiene el control remoto del televisor (o decodificador en mi caso, pero igual se aplica)? A final de cuentas, usamos siempre los mismos: el famoso botón rojo (o verde en algunos casos) del ON/OFF, las flechitas de los canales, las flechitas del volúmen... y eventualmente los números, en el extraño caso de que alguien sepa exactamente qué quiere ver y en qué canal lo dan. Pero por ejemplo, ¿quién programa los F/F? ¿Alguien usa regularmente el Menú? ¿Y quién modifica regularmente los controles de color, brillo, contraste y amigos? ¿Y qué hay de los otros que nadie sabe para qué son? No sé ustedes (porque no descarto la posibilidad, el mundo es un lugar extraño) pero ami no me ofrecieron ningún curso de capacitación sobre cómo usar el resto de los botones; y no creo que tenga manual, pero aún si lo hubiera, todo el mundo sabe que nadie los lee.
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Así que a modo de conclusión les cuento que voy a mandar una carta al Sr. Dueño de Multicanal para que remueva los botones incomprensibles del control remoto, así de paso es más chiquito y fácil de esconder cuando te levantás al baño y no querés que tu vieja te cambie de canal =P

martes, 29 de mayo de 2007

Incompetencias Tecnológicas (Parte I)

El otro día la acompañé a mi vieja al súper. De lo bien que ibamos llenando el carrito de huevadas ella se encuentra con una pareja de amigos a los que hacía años que no veía. Mientras yo me entretenía contando tomates, ellos se pusieron a charlar de lo que sea que charle la gente mayor a los 50 años. Cuando ya mi actitud evidenciaba aburrimiento y ansiedad, decidieron pasarse los celulares para juntarse otro día a seguir tan divertida conversación. Pero, en el proceso, se encontraron ante un notorio obstáculo: ninguno de los tres era capaz de manejar su propio celular.

Mamádemumix: bueno, dale! Pasame el número y el fin de semana nos juntamos...
Amigodeanteojos: dale, a ver... pará que anoto
Amigasinrasgocaracterístico: pero Roberto, anotalo en el celular...
Amigodeanteojosquenosellamaroberto: ah, tenés razón, a ver pará...
(saca el celular mirando con cara de pocos amigos)
Mamádemumix: (acordándose de la existencia de su propio celular) ah, sí! Yo también lo anoto...
Amigodeanteojosquecapazsísellamaroberto: (todavía dándole vueltas al celular) a ver, cómo era...?
Amigasinrasgocaracterístico: como dijo Mariano, el otro día, tenés que apretar acá... no no, ese no...
Mamádemumix: qué significa "games"?
Mumix: mamá, querés que lo guarde yo?
Mamádemumix: no no, yo puedo...
Amigasinrasgocaracterístico: ...entónces era este... no no, este tampoco...
Amigodeanteojosquealfinalnosésisellamaroberto: no! pero, mirá lo que estás haciendo... dejame ami...
Mumix: mamá!! no lo golpees!! dame, lo guardo yo...
Mamádemumix: no, que yo puedo!
Mumix: que no!!! dame!! (agarro el celular) (guardo el número)
Amigodeanteojosquehedecididoquesellamaroberto: (cara de puchero) oy... mirá qué facil lo hizo...
Amigasinrasgocaracterístico: ...y capaz era este... no, tampoco...
Roberto: (quitándole el celular a la esposa) no me lo guardas ami también?
Mumix: sí, dame...

Moraleja: "mantener fuera del alcance de los padres..."

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jueves, 17 de mayo de 2007

10 cosas que detesto

1) Detesto a la gente que hace globos con el chicle

2) Detesto a las minas que, por moda, se ponen el cinto a la altura de las tetas

3) Detesto a los vendedores de la peatonal que venden esas cositas que hacen ruido de gato

4) Detesto a la gente que me usa el baño y deja la luz prendida

5) Detesto llamar por teléfono a alguien y que me de ocupado

6) Detesto a la gente que dice "testo" en lugar de "texto"

7) Detesto a la gente que me pide cigarrillos cuando me quedan los últimos dos

8) Detesto pagar con billetes y que me den todo el vuelto en moneditas

9) Detesto a la gente que no dice "chau" antes de cortar el teléfono

10) Detesto a la gente que aplasta el filtro del cigarrillo

A ver gente, encuesta abierta... ¿ustedes qué detestan?

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martes, 15 de mayo de 2007

"NO soy simpático"

Hoy me tomé un remis y en el asiento delantero (justo frente a mis ojos) pendía un vistoso cartel que decía:

PROHIBIDO FUMAR, COMER Y GRITAR

Mumix: (riéndome) prohibido gritar? cómo funciona eso?

Remiserocadadeorto: me molesta la gente que grita

Mumixchistemalo: imagino que tampoco fumás entónces...

Remiserocaradeorto: no

Mumixretentada: y la gente que come también te molesta?

Remiserocaradeorto: sí

En fín, después de semejante exposición de carisma y sociabilidad, decidí que era más entretenido el paisaje que el individuo sentado en el asiento delantero.



jueves, 10 de mayo de 2007

Homeless

Hoy, durante el almuerzo con mi madre y mi hermano, tuvo lugar el siguiente diálogo:

Hermano: che... y vos, ¿cuándo te vas a ir de casa?

Mumix: cuando tenga a dónde ir... (cara de sospecha) ¿por qué?

Hermano: no, porque... tengo planes

Mumix: (cara de susto) ¿planes? ¿qué planes?

Hermano: quiero poner un gimnasio en tu cuarto

Mumix: (!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!)

Madre: ¡Ay, Agustín! ¡Cómo vas a decir eso!

Agustín: ¿qué tiene? ella ya no lo va a usar...

Madre: dije que no, cuando ella se vaya, esa habitación va a ser el cuarto de huéspedes, ya ví las cortinas nuevas que... (bla bla bla)

Ahora yo pienso... ¿me estarán echando de mi casa? =S

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sábado, 5 de mayo de 2007

Reencuentros...

- Boludaaa!!! Tanto tieeeempoooooo!!!!!!! (A esta no la veo desde... mmmmmm....)

- Nena!! Qué haces! Tantos añossss!!

- Sí, posta... cómo andas vos, todo bien? (se cortó el pelo? o a lo mejor está más gorda... por las dudas no pregunto...)

- Sí, todo bien por suerte, vos?

- Bien, bien... (Mhmm... no, creo que en realidad se hizo reflejos, no le quedan tan mal)

(silencio) (Ahh!! ya me acuerdo, fue en el cumpleaños de Lucas, esa fue la última vez que la vi... qué buena que estuvo esa fiesta...)

- Che... y qué es de tu vida?!

- (un quilombo!!) Bien, que sé yo... acá ando, (ni tendría que estar acá de lo atrasada que estoy con el estudio, y a fin de mes, cuando no tenga más plata, me voy a arrepetir) todo en orden. Vos todo bien?

- Sí, todo bien.... estudiando

- Sí, (ni me hables de estudio!!!!) yo también. Cómo va la facu? (mierda, ya estoy hablando de la facultad)

- Bien, ahí anda. Vos?

- Bien también... (listo, me deprimí... ahora necesito otro trago)

(silencio) (cómo se llamaba el flaco con el que salía esta mina?? Matías, Mariano, Mateo...)

- Che, y Martín? (mierda! no era Martín... me parece que era Mario... algo)

- Mauricio. (Mierda! lo tenía en la punta de la lengua!) No, cortamos, hace como dos meses...

- Ahh... mirá vos (creo que metí la pata), no sabía (seguro que la gorreó, con la pinta de hijo de puta que tenía!!)

- Sí, pero bueno, ya fue

- Pero se los veía re bien juntos... (menos mal que le cortaste, cada vez que te dabas vuelta éste se le estaba tirando a una distinta... ¡¡una vez hasta me quiso chamullar ami!!)

- Sí, pero todo mal ahora...

. Uh... (sí, definitivamente la gorreó) que bajón

- Sí...

(silencio) (¿dónde estará el baño? me hago piss!!!)

- Bueno, y... nos tendríamos que juntar más seguido

- Sí, totalmente (siempre decimos lo mismo)... cuando terminen los parciales llamame y salimos (¿tendré el teléfono guardado en algún lado?... no me acuerdo dónde vivía esta mujer... ¿no era cerca de...? no, nada que ver, esa era la Lucre...)

- Dale, bárbaro

(silencio) (uhh... mirá que bueno que está ese!!... mm... ouch, no... novia a la vista, mierda!!)
(sonrisa incómoda) (¿tendré muy inflado el pelo?... y también, con la humedad que hay, no hay brushing que resista...)
(más silencio) (ay, me duelen los pies, ¿para qué me habré puesto stilletos? ... Dios!! que alguien diga algo!!)

- (esa es...??? no, no hay forma de que sea... sí!! sí es!!) Mirá!! Ahí está la Ale!!! (menos mal, ya no sabía qué decir!!) Hacía muchísimo que no la veía... (Dios!! qué flaca que está esta chicaaa!!! ¿qué dieta estará haciendo?)

(Ale se acerca a saludar) (Empieza todo de nuevo)

sábado, 21 de abril de 2007

Gato con panza no caza ratones...

El otro día, por primera vez en mi vida, tuve un ratón en mi casa. De más está aclarar lo desagradables que me resultan... y lo inútil que soy para deshacerme de ellos. Pero claro, como saben, tengo un inquilino felino en mi casa, entónces pensé "listo, la traigo a la lucy, la encierro en el living con el ratón y espero a que se lo coma". Dicho y hecho. Al rato vuelvo a controlar la situación... la gata durmiendo... ¿dónde quedó el instinto asesino?
...
Cuando mi vieja se enteró de la presencia indeseada entró en pánico... ¡nunca la había visto así!... se puso a gritar, lo llamó a mi papá que estaba en la oficina, hecho raid (no entendía que eso es para matar moscas), prendió fuego en la chimenea y lo hizo subir a mi hermano al techo para que incendiara todo el conducto y cremara la rata (literalmente). Pero nada de eso funcionó, y la rata se seguía cagando de risa de nosotros.
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Mi mamá pensó que tal vez a la gata le faltaba motivación, así que decidió esconderle la comida y no dársela hasta que cumpliera con sus obligaciones felinas. Tampoco funcionó. Entónces decidió ponerla justo en frente de donde la rata se escondía, para que la oliera y el instinto la llamara a la cacería. Pero tampoco. ¿Qué le pasa a esta gata? En eso salió la rata... "lucy!! lucy!!! matalaa!!!!", la gata dio dos pasos en dirección a la rata, y se tiró al piso. ¿?¿?¿? Y sí... es que mi gata no tiene sangre de tigre... traicionando el linaje de tan célebres felinos como Tom, Silvestre o Chatrán... se inclinó más hacia el lado de Garfield... y la dejó escapar.
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¿Conclusión? llamamos al exterminador que se deshizo de la rata en unos minutos. Y la gata recuperó su comida y ahora duerme en el sillón...

HOY: pirata...

Hay dias en los que te pasan cosas feas. ¿Y qué vas a hacer? Como hoy por ejemplo, hoy soy pirata. Y sí... te despertás, vivís tu vida feliz y coleando y de pronto PAF! algún elemento extraño, un corpúsculo perdido por la vida, una molécula de algún elemento sólido que no tiene nada divertido para hacer... se atraviesa en tu ojo. Acto seguido: irritación, lágrimas anti-delineador, molestia... y vos como una idiota gritando "ay!! ay!! tengo algo en el ojo!!!!". Pasa el tiempo, y seguís viviendo tu vida, ya no tan feliz porque tenías algo en el ojo. Y de a poco la molestia se convierte en dolor, las lágrimas se convierten en una canilla abierta, la irritación en un derrame mayúsculo... Como el cuadro no mejore, te vas para el oculista (u oftalmólogo... nunca supe la diferencia). ¿Conclusión? Úlcera en la córnea del ojo izquierdo... y un parche tamaño baño que te hace parecer un clon del fantasma de la ópera...
¿Indignación? x200

martes, 3 de abril de 2007

Cosas de mujeres...

Si yo fuera hombre, lo primero que haría sería salir a la calle sin maquillaje y con las piernas peludas... ¡Y nadie me diría nada! Sería una persona desmaquillada y peluda, pero feliz (combinación imposible de lograr si sos mujer). Esas eran mis reflexiones el otro día mientras me depilaba con cera y odiaba ser mujer.
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¿Alguna vez se dieron cuenta (chicas) cuánto tiempo tardamos en esas cosas? ¿Cuánta plata? ¡¡Y ni hablar de estrés!! Tomemos una salida común de fin de semana y pensemos… ¿Qué hacemos antes de salir para considerarnos “listas”?... He aquí un breve análisis de este caso, por etapas.
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Primera fase: el baño.
Shampoo, crema de enjuague, crema para peinar, crema para que no se te haga frizz, crema para que te brille el pelo, crema para que no te brille tanto el pelo, crema para no despeinarte una vez que está listo, crema para que el pelo no te quede pesado por todas las otras cremas que te pusiste, crema en el cuerpo, últimos retoques a la depilación (que seguramente te hiciste esa tarde), crema en la cara, depilación de cejas, y un montón de otros rituales que probablemente todavía no se inventaron.
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Segunda fase: el placard.
Y sí... la típica "qué me voy a poner?" que nunca pasa de moda. Ya desde la edad de piedra las pobres cavernícolas tenían problemas para decidir cuál taparrabos se iban a poner. Y es que una nunca sabe qué se va a poner hasta 3 minutos antes de salir... la pila de ropa arriba de la cama crece a medida que desesperadamente excavas en tu placard para llegar a una horrorosa, desesperante e irrevocable conclusión: "no tengo qué ponerme"... nooo!!! Que momentooo!! Vos ves el reloj y decís: "me pasan a buscar en media horaa!!” Y vos todavía envuelta en la toalla, sin maquillar, sin peinar... todo mal!! (Y si... después de todos estos años todavía no aprendemos que en realidad tenemos mucho más tiempo porque tus amigas están envueltas en sus toallas pasando por la misma crisis de vestuario que vos). Después de luchas con el espejo, después de muchas invenciones irracionales para que la ropa te quede un poco mejor y que no se note que es la misma que te pusiste "la otra vez", después de muchos "estoy gorda", “el lunes empiezo la dieta”, “no me tendría que haber comido esa medialuna” y todo lo demás... finalmente decidiste lo que te vas a poner.
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Tercera fase: el pelo.
Y siii!! todo un tema el pelo! es un ente con vida propia cuyas decisiones por lo general van exactamente en el sentido contrario de las tuyas... si queres rulos de pronto cobra un peso asombroso que te lo deja mas lacio que si te lo hubieras planchado... si queres lacio te encontras con que tenes un afro que no se puede aplacar ni con plancha, ni con brushing, ni si quiera con 10 kilos de sedal lissage... si queres suelto de pronto todas las deformidades de tu pelo se vuelven más evidentes (la onda que odias, el mechón que no se queda en su lugar, la punta florecida, el flequillo sin forma, todo se conjuga para que te quede horrible), si lo queres recogido de pronto estas mas cachetona que antes, tenes las orejas mas salidas, la nariz mas grande, así que no da. Cuando por fin ganaste la batalla (o te rendiste, según el caso) pasas a la próxima fase.
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Cuarta fase: el maquillaje.
Que si te tapaste el granito que (indefectiblemente) te salió esa tarde, que las ojeras que (por supuesto) se te notan más que nunca, que si estas muy blanca, que si estas muy quemada, que si te pusiste colorada culpa de tomar sol toda la tarde, que la sombra es del color que tiene que ser, que si el delineador esta muy marcado, si no se nota, que si el rubor es muy rosado, o le falta rosa... Y seguro que el brillito que decidiste ponerte es justo el que desapareció misteriosamente. Cuando al fin decidís alejarte del espejo porque no podes pagar más en terapia, tenes más maquillaje encima que piñón fijo…
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Si sobreviviste a todo el proceso, estás lista para salir. O casi. Porque siempre la que tiene que pasar a buscar es la que más tarda. Por lo tanto, te sentas en el sillón y esperas los “cinco minutos y estoy allá”. Por supuesto, nunca son cinco minutos. Y cuando ya estás con un ojo cerrado, escuchas la bocina. Corres al espejo, te peinas de nuevo, te aseguras de que el maquillaje sigue en su lugar, y (por fin) salís.
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Total de tiempo consumido: entre 1.30 y 3 horas (dependiendo del largo del pelo y la profundidad del placard)
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Total de dinero gastado:

$70 en maquillaje
$150 en cremas inútiles
$10 en pegamento para arreglar lo que rompiste en un ataque de histeria
$200 en terapia para subirte el autoestima
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Total de puteadas proferidas: 4645345898624613,5
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Total de llamadas desesperadas a tu amiga: 15
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Total de cigarrillos fumados: 368

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Total de veces que lo vas a volver a hacer: infinitas

miércoles, 14 de marzo de 2007

¿Dominada?¿Yo?

No sé si muchos de ustedes han convivido con un felino doméstico alguna vez en su vida. Yo sí, desde mi nacimiento. Y me encantan, adoro esos pequeños bigotudos con toda mi alma. Pero claro, no todo es color de rosas. Y en particular, la minina con la que convivo hoy en día es una especialmente complicada. La susodicha (Lucy) es una criatura de pocas pulgas (y no hablo precisamente de esas que le mato todos los meses con la ampollita apestosa). Y claro, entre su caracter y el mío, por ahí saltan chispas.
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Como algunos de ustedes sabrán, los gatos no se piensan a sí mismos como "mascotas". Así, no se sienten en niguna obligación de obedecer si vos les decís "vení", "salí", "bajate de ahí" o cualquier orden por más simple que sea. Por eso, si vos la querés mimar y ella no quiere, no va a haber forma de que la hagas quedar quieta. Pero eso sí, si ella está de humor para los mimos y quiere que le rasques el mentón, se te va subir al teclado de la compu mientras tipeas si hace falta.
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En mi caso, comparto la cama con la gata. Pero la quetejedi se lo tomó muy a pecho, al punto de que ya no es más "mi cama" sino "nuestra cama", y a veces hasta "su cama". Así que cuando me voy a dormir ella me sigue hasta la pieza, se acomoda en la parte de los pies y se duerme. Y vos ponete cómoda, no hay drama. La doña (sobre que ahora está gorda) se estira y ocupa cada vez más espacio, y no vayas a querer mover los pies y despertarla porque se embola, y si está de mal humor hasta muerde.
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Otro tema es el de las puertas. Porque como es enana y no tiene pulgar prensil hay que abrirle las puertas, vio? Pero claro, la misia tiene serios problemas de decisión, y pretende que le abras la puerta cada vez que cambia de opinión o, simplemente, le pintó ir a dormir la siesta del otro lado. ¿Y si no lo haces? Te aturde. Un gato disconforme puede ser de lo más chillón. Y, al final, te termina venciendo por cansancio.
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Un tercer punto de conflicto con mi gata es el tema del agua. Como todo animal doméstico, ella cuenta con su plato de comida y de agua respectivamente. Procuramos que siempre estén llenos ambos y se los ponemos arriba de una mesada porque tiene miedo de que los perros se coman su comida. Pero claro, la doña es caprichosa, y se le ha puesto que no le gusta tomar agua en el lavadero (donde tiene los platos) sino el la mesada de mi toilette. Entónces, por más que tenga el plato lleno con agua fresca recién puesta, no se la va a tomar y, en cambio, te va a perseguir hasta que le pongas agua donde a ella le gusta.
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Últimamente ha desarrollado una costumbre por demás antihigiénica. Se le ha dado por contribuir a la economía familiar con comida. Pero claro, ¿qué clase de comida creen que puede conseguir la gata? Así que, a modo de tributo, se aparece en el living o en la pieza con sus "aportes", que consisten en cucarachas, langostas, arañas y otras clases de insectos desagradables (muertos o agonizantes) que, con el mayor de los orgullos, te llama para mostrarte. Se imaginan mi grito al encontrar en la puerta de mi pieza a la gata muy hechada, henchida de orgullo (y de bichos) rodeada de insectos semimuertos que, apenas se mueven, ella los ensarta con la uña y los pone en su lugar.
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Todo un tema con la susodicha. Pero, seamos honestos, ¿quién se puede resistir a los ronrroneos tiernos? ¿o a la piel suavecita y calentita en invierno?

domingo, 4 de marzo de 2007

Que linda la familia reunida...!!

Las reuniones familiares son un acontecimiento de indiscutible trascendencia que tienen la característica de alterar el orden de la casa más que un huracán. De un día para el otro, tu madre cambia su humor y pasa de ser medianamente histérica y perseguidora a obsesiva y frenética con la limpieza. Así es como de pronto esa habitación a la que no entraste más que para mirarla el día que te mudaste se transforma en fundamental para el funcionamiento de la casa y, en consecuencia, tiene que estar de punta en blanco. Y por supuesto ahí fuiste vos con el trapo y la escoba a tratar de combatir siete años de mugre acumulada.
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Y ni contar cómo son las cosas en la cocina. Pelar las papas, condimentar la carne, cortar los tomates, rayar la zanahoria, "¡cuidado que se te quema!", "no, que sean más grandes", "eh!! pero como los vas a cortar tan grandes!!", y los "correte!! correte!!" que preceden a los desfiles de las ollas con agua hirviendo. Y depués estás vos que, como miembro de la familia, tenés tu función determinada desde que naciste. En mi caso son los postres. No importa cuál sea la ocasión ni qué tan numerosa la concurrencia... todo esperan que yo haga los postres. ¡Y guarda con repetir! No vaya a ser que se pierda la originalidad.
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Otra característica de la cocina es que, no importa cuánto tiempo antes hayas estado preparando las cosas, cuando tenés que servir siempre falta algo. Y ahí empieza el caos. Como si las mujeres de la casa no pudieran gritar lo suficientemente fuerte, todas las mujeres invitadas se ofrecen a ayudar y, entre cuchillos, vinagres y limones... se suman al coro.
...
Y por fin se sirve la comida. Sin importar si es almuerzo, merienda o cena tiene que haber, por lo menos, quince fuentes y seis botellas con contenidos distintos sobre la mesa. Y entre el ruido de los cubiertos, las copas y las fuentes que van y vienen... se revelan los especímenes que, indefectiblemente, se encuentran en todas las familias. El tío que cuenta chistes, con su inseparable acompañante: la tía que se ríe a los gritos. La tía a la que no le gustan los perros (y ahí vas vos, con todo el pesar del mundo, a encerrar a tus adorables mascotas). El primito que rompe el vaso (sí, poque siempre es el mismo y rompe un vaso por reunión, sin excepciones). El primo tímido que no habla. El primo chinchudo al que nada le viene bien. El tío borracho que siempre es el último en irse porque no puede manejar. El tío raro que siempre cuenta anécdotas colgadas que nadie entiende. La tía que te saluda con el siempre desagradable "aaaaayyyyy!!!!! que grande que estás!!!!!!" aunque te haya visto la semana anterior.
...
Una vez finalizada la cena, la sobremesa, el postre, la segunda sobremesa, y un par de botellas de vino, la reunión se da por finalizada. Por lo general, la señal es el "bueno.. vamos?" del primero, que desencadena toda una serie de nuevos "bueno... vamos?" de los invitados restantes. Despedidas, besos, abrazos, "nos hablamos" y otros derivados, la casa queda vacía. Pero los cadáveres de la reunión se hacen sentir. Cerrás la puerta y, cuando te das vuelta, te das cuenta de que tenés dos toneladas de vajilla para lavar, 48645 botellas vacías para tirar, una montaña de tierra para barrer, y comida sufiente como para no cocinar durante semanas. Y básicamente eso es lo que pasa, porque durante las siguientes tres semanas te van a dar de comer las sobras de esa vez. Y así es como te encontrás desayunando asado frío, almorzando ensalada de papas, merendando torta de manzanas y cenar... ¡no gracias!
...
Aún así, por más terrible que suene y por más dolor de cabeza que, indefectiblemente, te deja este caótico cóctel, es bueno tenerlo de cuando en cuando. Después de todo, la familia es la familia, ¿no?

sábado, 6 de enero de 2007

¡¡¿Y por qué mejor no te taladrás la cabeza ?!!

Hay gente que debería, saben? Y sobre algunas de esas personas es este artículo. Hace unos días yo estaba con un insomnio insoportable. Entónces, como toda persona que tiene insomnio, me fui a ver tele. Aunque claro, a las cuatro de la mañana, no se puede decir que los programas que pasen sean de lo más divertidos. Entre canal y canal, por una de esas casualidades de la vida, encontré una especide de documental de lo más bizarro. Dejo durante unos minutos para ver qué mierda era, y ya no pude cambiar. Lo que ví eran dos wasos en un auto, uno entrevistaba al otro y sostenía la cámara al mismo tiempo. Resulta que se iban a una casa de "arte corporal"... lo primero que pensé es que era uno de esos videos sobre la gente adicta a los tatuajes y piercings... pero no.
Resulta que llegan a una especie de galpón y los atiende un gordo rubiecito que los hace pasar. Se sientan en un rincón mientras el otro va a sacarse una especie de delantal amarillo de hule. Cuando vuelve se ponen a hablar sobre "el asunto", se cruzan un par de frases raras del mejor estilo "pero vos sos más flaquito que (no me acuerdo el nombre)", "pero se puede hacer igual?", "ehhh... sí, yo creo que no va a haber problema, dejame ver"... y para mi sorpresa el que venía en el auto se saca la remera y el otro le empieza a inspeccionar... el hombro. Después de terminar la peculiar inspección, se sienta y le dice "sí se puede, pero voy a tener que usar una 22" (una qué??) "y si querés que quede bien tiene que ser una bala de punta hueca, para que explote y quede una buena marca atrás" (??????????). El otro (con su mejor cara de felíz cumpleaños, le dice "listo, mañana entónces?" mientras le da la plata. Él y el de la cámara se van.
Cuando vuelven al auto la cosa es esclarece un poco. Resulta que la nueva forma de "arte corporal" considerada vanguardista por estos enfermos es nada menos que... la cicatrices de bala!! Y en consiguiente, le pagan cantidades considerables de dinero al "artista" para que les dispare intentando dejarles la cicatíz más "estética" posible.
Si ya piensan que este hombre está mal de la cabeza, esperen a escucharlo hablar. Balbuceando entre pregunta y pregunta alcanza a dar a entender que lo hace porque se siente víctima de la sociedad y cree que la mejor forma de demostrar cómo se siente por adentro es tener una cicatriz que muestre como se siente "atacado". Después agrega, con cara de soñador, que la máxima expresión de esto sería tener una marca de bala en la frente, pero que "no cree que eso se pueda hacer". Además, asegura sentirse identificado con la gente que sufre en el mundo: las víctima de guerra, refugiados, entre otros; y que en honor a ellos debe hacer eso, para senir el dolor y saber cómo es la vida en realidad. ¿Demente? Nahhhhhhh!!!!
Al día siguiente vuelven para el "gran acontecimiento". El rubio gordo lo sienta en una silla, le pide que se saca la remera y decide hacer la cicatriz en el hombro izquierdo, ya que el otro es diestro y no quiere que pierda movilidad en su brazo bueno (!!!!). Eso sí, antes de dispararle le pone unas antiparras para que no se haga mal los ojos; porque claro, no hay drama con que te disparen siempre y cuando uses protección en los ojos. Después de acomodarle el brazo para tener un buen ángulo, preparar el arma y todo eso le dice "bueno, a la cuenta de tres... uno..." PAAA!!! le dispara así nomás como viene. El otro se cae de la silla, grita como un desesperado, tiene problemas para pararse y bueno... medio como que lo arrastran hasta la ambulancia que esperaba en la puerta para llevarlo al hospital. El gran video termina con la imágen del gordo "artista" diciendo "eso va a dejar una linda marca, no tiene de qué quejarse".
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Creo que toda conclusión está de más, no?